lunes, 17 de noviembre de 2008

Fennesz: Black Sea (Touch; 2008)





Hace ya más de quince años My Bloody Valentine decidieron reconvertir el sonido de distorsión de sus guitarras en melodías, esquivando el sonido infernal, para dotarle de una fuerza onírica sin límite. La guitarra y su manipulación, es un universo donde desde gigantes camaleones que van de Keith Rowe, pasando por Rafael Toral, el infernal Kevin Drumm o las antípodas de Oren Ambarchi (por citar alguno de los referentes más reconocidos) han dado rienda suelta a todo tipo de experimentación modulando con efectos el sonido de la guitarra.


Desde "Endless Summer" (2001), su carrera pasa a disparárse y el género recibe una relevancia antes no tan reconocida en los medios y desconocida para muchos. Supuso una suerte de "Loveless" para el shoegazing británico, un "Nevermind" para el indie.rock,etc. Se convirtió en el referente de un sonido, de una escena de músicos operando en las mismas coordenadas. Su comparación con "Loveless" es necesaria.Ambos parten del uso del ambient y de dotar de un sonido pulcro a la maraña de distorsión, intentando crear un entorno ensoñador. Sus trabajos anteriores, "Hotel Paral.lel" ya era una piedra de toque importante, empotrada dentro de la escena de error digital, glitch, (Oval,ya había sentado cátedra en este campo). "Endless Summer" se desmarcaba un poco más.


Su preciosa portada, tan evocadora de melancolía, contenía un recorrido por el ruido de lo más angelical.Un paraíso de abstracción pero con un gusto melódico ensoñador. Todo esto dió paso al fabuloso recopilatorio "Field Recordings 95-2002" y a una nueva entrega "Venice"(2004). La barca de la portada, Venecia y la presencia de David Sylvain(tras la colaboración en "Blemish") indicaban perfectamente cual iba a ser el hilo conductor del disco. La melancolía,de nuevo.Pero esta vez, no es una melancolía estival: calurosa y eufórica, ahora nos encontrábamos con el otoño, el atardecer.Los focos perdían intensidad y la melanina dejaba de activarse de la misma manera en nuestros cerebros. Pero seguía siendo, una pieza preciosa. Esta vez, su guitarra pasaba a ser más reconocible,me refiero a un sonido menos manipulado, en algunos momentos del disco.


"Black Sea" llega tras cuatro años, donde hemos tenido aperitivos en formato single "Transition","Saffron Revolution" (último corte del disco), "On a Desolate Shore a shadow passes by", remezclas (junior boys,NIN,Isis,...) y colaboraciones varias (con Sakamoto por ejemplo).


Es recurrente que asocie a Fennesz y su música a las estaciones. Por lo tanto, la trilogía ahora toma por banda al invierno.Al frio polar.Al color blanco de la nieve, a la soledad. Decidiéndo presentarse como evolución lógica a los dos discos anteriores. Así, vuelve a mostrarse en plenitud de facultades.Construye un disco frío, donde ocasionalmente el calor de la guitarra hace aparición, pero priman sobre todo las prolongaciones de muros de ruido, oscuro y misterioso.Pero antes de ser demasiado siniestro, deja un poso por detrás de el donde vuelve a recobrar melodía y lo convierte en emoción, "la titular" o la perfecta "Gilde" son una muestra clarísima de ello. La verdad,es que este disco puede tener puntos cercanos con los loops de la desintegración de William Basinski, al desaparecer muchos de aquellos glitches de sus inicios. Todo da forma a una banda sonora intrigante y mágica a la vez.Un mayor apego al uso de silencios, dejando respirar tras las capas de ruido.


Al final, solo queda una sensación de derrota.Pero esa derrota es para nosotros.Nos ha derrotado de nuevo, ha dado un giro acertado a su música y nos ha hecho de nuevo aplaudir, a seguir confiando en su obra y seguir ganando crédito año tras año. Ha vuelto a vencer,desde la melancolía y el frío.Como aquella versión de los Beach Boys que hizo,nos aplicamos su título:"Don't Talk( put your head on my Shoulder)". Gracias por esta feliz tristeza.


Una muestra de ello, el primer corte y titular del disco:


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